domingo, 22 de julio de 2012

PRESENTACIÓN REVISTA Nº2

UNIVERSIDAD SAN FRANCISCO DE ASÍS
CARRERA DE PSICOLOGÍA 

REVISTA PSICOPOIESIS Nº2
PRESENTACIÓN
Al mandar un saludo cordial a toda la comunidad de la Carrera de Psicología en particular y a toda la comunidad San Francisco de Asís en general, llega esta segunda entrega de nuestra Revista Científica “Psicopoiesis”, con el desafío de continuidad expresado en cada uno de sus artículos que con todo cariño se ha plasmado, con la seguridad de seguir alcanzando futuros mejores.

El presente número constituye un avance en la práctica científica, resalta la importancia del intercambio de saberes, intentando acercar la brecha entre todos los miembros partícipes de la Carrera de Psicología de la Universidad San Francisco de Asís.

La Revista Científica “Psicopoiesis”  puede ser también un conjunto de espacios donde se llevan a cabo y se configuran las prácticas científicas; cuales productores y reproductores de sentidos, libres en sus modos de pensar, percibir y actuar dentro de la academia.

Requerimos en este nuevo desafío acciones prácticas desarrolladas en este espacio, que el sentido común las plantea; a partir de explicaciones sistematizadas, controladas por juicios tomados de la propia realidad que se van articulando en cada una de las investigaciones de este número.

La culminación de esta construcción promueven en esencia el conocimiento científico sistemático de los hechos que se observa y a la vez apunta a establecer los límites de validez de sus propias experiencias de vida, explicables desde la rigurosidad y exactitud que implica el método científico.

Finalmente auguro la presentación en escena de nuevos proyectos de vida en futuras entregas, gracias.
 Lic. Marco A. Coronado
Director Carrera de Psicología
Universidad San Francisco de Asís

Revista Nº2 - Artículo Nº3- La Identidad de la mujer en el sistema patriarcal como método colonizador (Lic. Siria Aramayo)


LA IDENTIDAD DE LA MUJER EN EL SISTEMA PATRIARCAL COMO MÉTODO COLONIZADOR

Por. Lic. Siria Aramayo Zamudio

 
 “Junto a las miserias modernas, nos agobia toda una
 serie de miserias heredadas, fruto de la supervivencia 
de tipos de producción antiquísimos y ya caducos, con todo su
 séquito  de relaciones políticas y sociales anacrónicas. 
No sólo nos atormentan los vivos, sino también los muertos.
Le mortsaisif la vif!”. Marx.
 
La violencia hacia la mujer en la sociedad boliviana tiene muchas caras unas de ángeles y otras de demonios, los escritores versados en el tema ponen diversos nombres a este fenómeno hablan de violencia física, psicológica, subjetiva hasta simbólica, y dan explicaciones guiados en diversas teorías tanto psicosociales, culturales hasta económicas, un punto preponderante de esta problemática es el machismo como eje central de la estructura patriarcal en la que la sociedad boliviana vive.

De acuerdo a Antonini, Barilari  y Lombardi, (1999:6), “La estructura familiar en el patriarcado mantiene algo de los sistemas fijos propios del autoritarismo. Muchas veces, esta estructura favorece y a la vez naturaliza el empleo de la violencia”.

Kurcbard, (2000)  afirma que: 

         Estas conductas violentas como son los comportamientos “invisibles” de violencia y de dominación que los varones reproducen de manera permanente en la vida cotidiana, son denominados “micromachismos”…. “Estos, se explican por la necesidad de los varones de sostener y mantener la supremacía androcrática, o masculina. Cualquier crítica a este modo de ser, es sentida como un ataque personal, en la vivencia de integridad del varón que se sostiene en los estandartes de la masculinidad de la misma cultura en la que estamos insertados. Los "micromachismos" se observan en la reciedumbre del varón que lo confirmaría supuestamente en el lugar del macho, la debilidad es vivida como algo negativo para los hombres ... se observa en el ejercicio de la fuerza, en la imposición de la voluntad por el manejo y el control del poder, en el prejuicio hacia la mujer, en el cotidiano y permanente manejo del poder, se observa en que los hombres no lloran, en como intentan imponer sus razones por el ejercicio de la violencia ... (Garrido 2009: 5)

Dentro de las prácticas machistas que vive la mujer en este sistema patriarcal llama la atención la imposibilidad que vive de salir de ese círculo de violencia y dominación. Se ha teorizado mucho respecto a su subjetividad en especial a su identidad la cual se considera como elemento importante en la mantención de conductas de sumisión frente a la violencia.  

Antes de analizar la identidad en la mujer creada e impuesta por el patriarcado señalaremos a la primera mención de dominación a la mujer, registrada en el antiguo testamento, la Biblia muestra la primera alusión a la situación de la mujer frente al hombre en la maldición dada por Dios a consecuencia del pecado original, el libro de Génesis en su capitulo 3, versículo 16 nos dice en parte: “…………y tu deseo vehemente será por tu esposo y el te dominará”, fue la colonización mediante la religión  la que trajo un sin número de creencias de dominación a nuestras culturas.

 Lugones (2008), reafirma que el colonialismo trajo aparejada la comprensión biológica del sexo y el predominio de uno sobre otro, características que no existían en las conductas indígenas sudamericanas y mesoamericanas (Chávez, 2011: 27).

La condición de la mujer en la estructura social patriarcal está determinada por su identidad, por la identidad construida por el mismo patriarcalismo. Esta identidad determina quién es la mujer en este sistema y como esta está constituida por múltiples elementos. Marcela Lagarde (1992), los describe claramente como puntos de anclaje de la dominación patriarcal sobre la mujer.

Para Lagarde “En el mundo patriarcal para las mujeres los elementos comunes de la identidad son borrados. Se hacen invisibles porque se los considera naturales….Por esta consideración, las mujeres constituimos una identidad femenina, en que ser mujer no está en primer lugar como elemento que configura la identidad. Más bien, en este caso, ser mujer se convierte en un hecho natural. Nuestro mundo está hecho de las certezas que nos da el mundo patriarcal y por ello no aceptamos alternativas que no conocemos” (:9).

Otro elemento dentro de la identidad de la mujer es como están diferenciados los atributos de género tanto en el hombre como en la mujer, para el hombre los atributos del género masculino son el goce de la aventura, de lo desconocido, el hombre construye, crea transforma el mundo. Para las mujeres los atributos de género son las certezas, lo repetitivo, los esquemas rígidos, los futuros asignados, porque son el género que reproduce el mundo y no el género que trasforma el mundo (:15).

Una función importante de la identidad de la mujer en sistemas culturales patriarcales es la de ser purificadoras del mundo, las mujeres son las encargadas de limpiar lo sucio, lo impuro del mundo, lo que se desordena. Por eso sus obligaciones son lavar, cocinar, purificar las cosas, cuidar a los niños y a los enfermos, amortajar a los muertos y rezar por ellos para que se purifiquen, además de escuchar las impurezas de las vidas de los otros (:16).

Para gran parte de la afectividad femenina es construida en torno a la culpa, señala:
La culpa se convierte en una cualidad de género y es por ello que desarrollamos dos extraordinarias características: sentirnos culpables y culpabilizar a los otros. Las mujeres nos movemos a lo largo de la vida  en una tensión entre: culpabilizarnos y culpabilizar al mundo, por que la culpa es un mecanismo político, que nos impulsa a las mujeres a reparar el mundo. El otro mecanismo que también está en la identidad femenina es una falta de límites entre el yo y los otros. En nuestra subjetividad nos confundimos con los Otros, no sabemos dónde empezamos nosotras y donde acaban los otros. ¿Ese problema es tuyo o también es mío? ¿Este dolor es tuyo o me duele a mí también? ¿Me ama o lo amo? No alcanzo a discernir si es mi hambre o el hambre del que está al lado. Este mecanismo, en el que las mujeres somos construidas como seres sin límites con los otros, permite que nos ocupemos vitalmente de los otros (Lagarde: 16).  

Un profundo sentimiento subjetivo de la identidad femenina es el de dar y dar y sentirse siempre embaucadas, hay un sentimiento de que nunca obtienen lo que quieren, nunca es suficiente; nada, nada sacia la carencia que viven y este es quizás el elemento más importante de la subjetividad femenina. El principio de la carencia es la dependencia: dependencia social, dependencia erótica, dependencia afectiva, dependencia económica, política, jurídica, dependencia psicológica, sexual, etc. Todas las dependencias que padecen son la base de la carencia  y la condición de la mujer (:18). 

El origen de las dependencias está en que las mujeres son expropiadas de una parte del mundo y por eso dependen del otro para tenerla, pero como es un mundo de poder patriarcal a su dependencia se le llama dependencia. Los hombres también son expropiados de una parte del mundo, pero a su dependencia se le llama autonomía. En la ideología de la cultura patriarcal los hombres no son sujetos carenciados, su identidad genérica masculina está construida como completa. (:16).

¿Como el hombre ejerce el poder patriarcal sobre la mujer? menciona: 

En esas relaciones de unos seres completos y otros incompletos, los poderes patriarcales de género no solamente se ejercen dando u otorgando. Gran parte de ellos se ejercen en la vivencia de la mezquindad, en la vivencia de la avaricia de los hombres hacia las mujeres. En efecto una forma de ejercer el poder patriarcal es no dando y si las mujeres somos seres para, son los otros los que nos dan existencia y lo hacen al no dar el amor, al no dar la voz, al no dar la mirada, al no dar el nombre, al no dar el dinero, etc. Para la mujer el ser para significa una intencionalidad, un sentido de la vida, ¿Qué siento? ¡Siento el sentir de los otros! (Lagarde :19).

La identidad femenina es construida para tener dueño, dueña, dueños, quien sea que nos tenga en propiedad, en este sentido se habla de una propiedad como posesión. Por tanto toda cultura amorosa esta llenada de la palabra poseer con sentido de beneficio. En tanto no es casual el sentimiento de las mujeres de sentirse siempre poseídas o usadas y que al mismo tiempo deseemos poseer y usar a los otros. Estos fenómenos se explican a partir de la necesidad de apego al poder; por la necesidad de quien es dependiente vulnerable y necesitado de protección (:21).

Para la identidad de género de las mujeres da lugar a otra vivencia sumamente importante: 

“La omnipotencia. Esta es una cualidad de género que se combina con la impotencia. Pero esta relación entre potencia e impotencia tiene un método: somos omnipotentes para ser para los otros y somos impotentes para ser para nosotras como seres separados. Cuando se trata de nosotras mismas siempre hay un sistemático ‘no puedo’. En nuestra identidad todo nos llama al “no puedo” o “no quiero” o “no me atrevo”. La impotencia es un producto del miedo y entonces, antes de que aflore el miedo me impido vivirlo y soy impotente. De esa forma podemos vivir la impotencia, pero evitamos el miedo. La impotencia es el mecanismo a través del cual se inserta la prohibición en cada una de nosotras, de manera que no necesitamos vigías. Al negarnos nosotras mismas la posibilidad de hacer cosas distintas no necesitamos vigilancia, nosotras mismas somos nuestra propia custodia, garantizar que nos portemos bien, que seamos lo que nuestro mundo espera que seamos (Lagarde :22).

La dadiva, siendo está asociada a un orden político opresivo, es una vía para la expropiación de las mujeres. A las mujeres se les enseña a dar y seguir dando ese es un mecanismo de expropiación; nadie tiene que venir a sonsacar nada, siempre la mujer está lista para darlo todo: sus afectos, sus energías vitales, su cuerpo, su trabajo invisible, sus capacidades, etc. En el mundo patriarcal dar no es una cuestión de voluntad, se trata de normas compulsivas que obligan a ello, se han convertido con el tiempo en esquemas cognitivos (:23).

Viaña, (2008:338) describiendo la violencia simbólica de la que es víctima la mujer o cualquier ser que se encuentre en posición de dominado menciona a Bourdieu (1999b: 227) quien indica “la violencia simbólica  es “un consenso pre reflexivo inmediato” que impide la visión crítica”. Las estructuras cognitivas no son formas de la conciencia, son disposiciones del cuerpo esquemas prácticos pre reflexivos. Que en un 99% lo han producido las formas de adiestramiento de estas sociedades enajenantes.

¿Por qué es importante mencionar los elementos que constituyen la identidad femenina creada por el sistema social patriarcal?, porque se debe generar conciencia de ello y solo reconociendo estos elementos se podrá ver de manera crítica la identidad femenina, dando lugar a la posibilidad de una acción, si está es considera, para salir del yugo patriarcal de nuestra sociedad.

Gil de San Vicente reflexiona tomando al marxismo en cuanto a la conciencia de saber de la siguiente manera: 

Carece de sentido preguntar para qué vale el arma de la resistencia a quien sufre explotación, opresión y dominación. Se resiste porque se tiene conciencia de lo que se sufre y se usa la dialéctica porque se piensa sobre esa explotación y se actúa para superarla. Es la praxis la que es dialéctica, y esta dialéctica, en cuanto praxis, termina por prender en la conciencia de las masas apareciendo su esencia de arma revolucionaria. La conciencia de que se sufre explotación está unida a la característica de la dialéctica como método de conocimiento revolucionario (Gil de San Vicente, 2011:11).

Viaña (2008:338) propone: “Se debe impulsar y potenciar toda forma de cuestionamiento teórico y práctico de cualquier forma de dominación y opresión….en las relaciones que desgarran nuestras sociedades. Para hacer lo antes mencionado se necesita crear, recuperar, impulsar y potenciar todo tipo de pensamiento y acción….que abran horizontes de emancipación” 

El poder colonizador vive con nosotros de muchas maneras, una forma de enfrentarlo es reconocer lo que sucede en la subjetividad femenina,  Lagarde nos habla también de una lucha activa:

 A quienes nunca acunamos las mujeres para que se conviertan en sujetos, fue a nosotras mismas: como formadoras, como funcionarias del estado en el hogar, como intelectuales maternas plenas de prejuicios y de fe (Agnes Heller), contribuimos a hacernos objeto, aprendimos el arte de la mutilación y nos herimos a nombre de la naturaleza hecha cultura. Pero la palabra ha sido el exorcismo: ha articulado la conciencia, y nos permite concebir, representar y simbolizar el mundo de otras maneras. Hoy uno de los sujetos se encuentra en una reflexión profunda desde el fondo del cuerpo, en un esfuerzo intelectual reescribir la historia, por develar los recovecos de la cultura por enfrentar el poder emanado de la Ley del Padre. El primer espacio de enfrentamiento fue la batalla y lo sigue siendo allá, fuera de nosotras y dentro del monstruo; en la calle, en los tribunales, en los sindicatos, en los partidos políticos. El segundo espacio está dentro de nosotras; la Ley del padre no nos es ajena; no es algo que nos sucede únicamente en la relación con los demás; la hemos mamado y la hemos parido, es parte de nosotras mismas. La forma de enfrentarla …… es el caleidoscopio: a la vez arma que transforma, trastoca y subvierte, y signo de identidad (Lagarde 1987: 157). 

Aunque estos últimos años se ha retomado en las políticas estatales la búsqueda de una equidad de género como parte del proceso descolonizador. En el aparato estatal la desigualdad se expresa bajo la forma de subordinación a una racionalidad política cultural y económica en la que probablemente se puedan conquistar puestos jerárquicos, pero siempre bajo el formato predominante de la competencia y el mando masculino (Chávez, 2011: 25). 

Es quimérico retomar la descolonización dejando de lado el patriarcado como así lo menciona Salgueiro  “existe una contradicción en tratar de superar el colonialismo desde un sindicalismo machista, estando el patriarcado asentado en usos y costumbres también machistas y colonizadoras” (Chávez, 2011: 29).

Las políticas públicas dirigidas a proporcionar equidad de género están reflejadas en la siguiente afirmación: 

Aunque hubiese sido ideal que la crítica de la colonización se asociara con la crítica de las prácticas patriarcales, en la realidad ambas reflexiones han seguido caminos separados, los procesos de descolonización no implican necesariamente el cuestionamiento de los mecanismos de reproducción del dominio de un género sobre otro y viceversa. Es más, pueden ampliarse los procesos descolonizadores, mientras que los del patriarcado permanecen intocables (Chávez, 2011:32).   

En nuestra sociedad debido al colonialismo arraigado y cristalizado la mujer vive en exclusión social cultural y política. Depende de nosotros el que nuevos sistemas de ideas dejen atrás aquellos ya caducos de la colonización llevándonos a un nuevo sistema uno democrático  emancipador e inclusivo no solo para la mujer sino para toda la sociedad.


Bibliografía
·         Antonini, C., Barilari S. y Lombardi, G. (1999). Violencia domestica e interpersonal un problema psicosocial. Publicación de la DGMujgobBsAs. Disponible en: http://www.sandrabarilari.blogspot.com.ar/
·         Chávez, P. (2011). Despatriarcalizar para descolonizar la gestión publica. Vicepresidencia del estado plurinacional de Bolivia. Dirección de participación ciudadana. La Paz
·         Garrido B. (2009). La Violencia contra las mujeres. Un análisis a través de la producción teórica feminista. Revista del Centro de Estudios Históricos e Interdisciplinarios Sobre las Mujeres. Facultad de Filosofía y letras Universidad Nacional de Tucumán. Temas de Mujeres Año 5 No. 5 Disponible en: http://www.filo.unt.edu.ar/rev/temas/t5/t5_web_art_garrido_violencia.pdf
·         Gil de San Vicente I. (2007). La dialéctica como arma, método, concepción y arte. Disponible en:
·         Lagarde, M. (1987). El marxismo y las mujeres. Nuevos sujetos, nuevos fenómenos, nuevos movimientos. Disponible en:
·         Lagarde M.(1992). Identidad y subjetividad femenina. Memoria. Edición Fundación Puntos de Encuentro. Managua. Nicaragua.
·         Viaña, J. (2008). Investigar y transformar. Reflexiones sociocriticas para pensar la educación. Instituto Internacional de Integración Convenio Andrés Bello. La Paz.

Revista Nº2 - Artículo Nº2 - Maltrato Infantil (Lic. Rocio Angela Ramos Morón)


MALTRATO INFANTIL
Por: Lic. Rocío Angela Ramos Morón


  Dice el poeta:

Lo que cuenta en este mundo es el contacto humano,
el contacto de tu mano con la mía,
más valioso para el corazón desfalleciente
que el refugio, el pan y el vino.
pues el refugio se va con la alborada,
el pan dura solo un día,
pero el contacto de tu mano y el sonido de la voz
siguen cantando en el alma para siempre. (Spencer Michael Free)


“El niño y el adolescente por su vulnerabilidad y dependencia del adulto
 son los destinatarios más frecuentes del maltrato”.



Al niño se lo concibe  incluido en su núcleo familiar, del que derivan de forma natural y espontánea las atenciones afectivas, educativas y materiales que él necesita para su normal desarrollo psíquico y físico. Sin embargo, en ocasiones, ese núcleo se vuelve hostil hacia el niño, teniendo como resultado el abandono, el maltrato de obra o de palabra, los abusos sexuales y hasta la muerte.

Los malos tratos y sevicias (Sevicia significa crueldad excesiva, malos y crueles tratamientos), son un problema de todos los tiempos y de todos los países, es decir, puede extenderse a la misma historia de la humanidad aun cuando no sabemos con exactitud la magnitud que tomó el maltrato en las distintas épocas de su desarrollo. Las primeras descripciones sobre maltrato infantil datan desde 1626. En la actualidad numerosas organizaciones tanto gubernamentales como privadas nacionales e internacionales, se ocupan del grave problema social que entraña esta problemática.

Lo cierto es que las variaciones culturales inciden notablemente en la forma efectiva que toma el maltrato lo cual también afecta, lógicamente, a la propia definición legal existente sobre el particular.

El maltrato infantil es complejo y su estudio resulta difícil. Las estimaciones actuales son muy variables, dependiendo del país y del método de investigación utilizado. Dichas estimaciones dependen de:
  • las definiciones de maltrato infantil utilizadas;
  • el tipo de maltrato infantil estudiado;
  • la cobertura y la calidad de las estadísticas oficiales;
  • la cobertura y la calidad de las encuestas basadas en los informes de las propias víctimas, los padres o los cuidadores.
De cualquier modo, los estudios internacionales revelan que aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia, mientras que un 25 a 50% de los niños de ambos sexos refieren maltratos físicos. Además, muchos niños son objeto de maltrato psicológico (también llamado maltrato emocional) y víctimas de desatención. (Organización Mundial de la Salud OMS, 2010)

Según estadísticas obtenidas por la OMS se calcula que cada año mueren por homicidio  31. 000 menores de 15 años. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos y otras causas. 

Según diferentes artículos sobre el maltrato, violencia infantil refieren que: “En situaciones de conflicto armado y entre los refugiados, las niñas son especialmente vulnerables a la violencia, explotación y abusos sexuales por parte de los combatientes, fuerzas de seguridad, miembros de su comunidad, trabajadores de la asistencia humanitaria y otros”.

Nuestro país no se halla exento de esta problemática y no es raro escuchar o ver en los medios de comunicación radial y televisa de nuestro país como a diario se dan este tipo de abuso contra los niños y niñas, pese a los esfuerzos que hace el gobierno, los municipios, la Policía y otras instituciones en la aplicación de medidas de prevención contra el "maltrato infantil" o "violencia doméstica", son rebasados, porque las cifras del año 2004 señalan que se registraron más de 16.422 casos. (OPS - Organización Panamericana de la Salud – Bolivia).

Antes de hacer referencia a las estadísticas sobre el maltrato infantil en nuestro país, pasemos hacer una definición según diferente bibliografía consultada, tipos de maltrato y tratar de entender algunas causas por las que se da este hecho tan lamentable.

DEFINICIÓN

Se define  como maltrato infantil como: “Toda conducta que, por acción u omisión, produzca daño físico y/o psíquico en una persona menor de 18 años, afectando el desarrollo de su personalidad. Esta conducta es intencional y reiterada”.
El maltrato se produce cuando la salud física, emocional o la seguridad de un niño están en peligro por acciones o negligencias de las personas encargadas de su cuidado, de las instituciones o de la propia sociedad que priven a los niños de su libertad o sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo crecimiento.

TIPOS DE MALTRATO 

Existen diferentes clasificaciones del maltrato infantil, una de ellas distingue las siguientes categorías:

1.     Maltrato físico: acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño o el joven, o que lo coloca en grave riesgo de padecerlo como consecuencia de alguna negligencia intencionada.

2.     Abandono físico: situación en la que las necesidades básicas del menor (alimentación, higiene, seguridad, atención médica, vestido, educación, esparcimiento) no son atendidas adecuadamente por ningún adulto del grupo que convive con él por motivos diferentes a la pobreza.

3.     Abandono emocional: situación en la que el niño no recibe el afecto, la estimulación, el apoyo y la protección necesarios para cada estadio de su evolución y que inhibe su desarrollo óptimo. También se aplica a los casos en los que existe una falta de respuesta por parte de los padres o cuidadores a las expresiones emocionales del niño (llanto, risa, etc.) o a sus intentos de aproximación o interacción.

4.     Abuso sexual: cualquier clase de búsqueda y obtención de placer sexual con un niño o joven, por parte de un adulto. No es necesario que exista contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe abuso. Se estipula como abuso, también cuando se utiliza al niño como objeto de estimulación sexual. Es decir, que abarca el incesto, la violación, la vejación sexual (tocar de manera inapropiada un adulto a un niño/a, con o sin ropa, o bien, alentar, forzar o permitir a un niño que toque inapropiadamente a un adulto) y el abuso sexual sin contacto físico (seducción verbal, solicitud indecente, exposición de órganos sexuales a un niño/a para obtener gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor, masturbación en presencia de un niño, pornografía, el uso de niños para material pornográfico, etc.)

5.     Maltrato emocional: conductas de los padres, madres o cuidadores, tales como insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas o aislamiento que causen, o puedan causar, deterioro en el desarrollo emocional, social y/o intelectual del niño. Asimismo, algunas conductas sobre-protectoras que dificultan o impiden que los niños sean estimulados de acuerdo a sus capacidades o les imposibiliten atender las necesidades propias de su desarrollo.

6.     Maltrato prenatal: aquellas circunstancias de vida de la madre, siempre que exista voluntariedad o negligencia, que influyen negativa y patológicamente en el embarazo, parto y repercuten en el feto. Algunas de estas circunstancias son: rechazo del embarazo, falta de control y seguimiento médico del embarazo, negligencia personal en la alimentación e higiene, medicaciones excesivas o no prescritas, consumo de alcohol, drogas y tabaco, exposiciones a radiaciones y otras.

7.     Síndrome de Münchausen: los padres o cuidadores someten al niño a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios, alegando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto (por ejemplo mediante la administración de sustancias).

8.     Maltrato institucional: cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos, o bien, derivada de la actuación individual de un profesional que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, de la seguridad, del estado emocional, del bienestar físico o de la correcta maduración del niño o del joven, o que viole sus derechos básicos.

MODELOS EXPLICATIVOS

La literatura sobre etiología e intervención en el maltrato infantil se ha servido de tres modos o teorías para explicar la interacción de los factores individuales, los estilos de crianza y las condiciones ambientales en las familias en riesgo de malos tratos. A continuación brevemente mencionamos estos 


Modelo psiaquiátrico: pionero en  cuanto a las teorías explicativas, centró su interés en las variables individuales de la desviación familiar. El origen de las conductas violentas encontraría su explicación en los graves trastornos de personalidad de los padres que les impedirían el control de los impulsos agresivos. La investigación clínica y de carácter retroespectivo en la que se ha basado este modelo, indicó también que las características más importantes de estos padres serían psicopatología, depresión, baja autoestima, historia de malos tratos, rigidez e impulsividad, inmadurez emocional, alcoholismo y drogadicción, retraso mental, inversión de roles, frustración y agresividad crónica. 


Modelo socio-cultural: subraya las características sociodemográficas y culturales de las familias en riesgo, teniendo como premisa básica la idea de que el contexto social y económico de marginación y pobreza, junto a los valores culturales permisivos del castigo corporal, constituirían las variables determinantes de las prácticas educativas agresivas o negligentes. 


Modelo social - interaccional: es la explicación que ha obtenido un consenso más amplio en la literatura. Está basado en el estudio empírico de las interacciones familiares y en la teoría del aprendizaje social, este modelo explica la etiología de los malos tratos a través del análisis de los procesos psicológicos (percepciones, atribuciones, afrontamiento del estrés, la expresión del afecto y la ira, la activación), que condicionan las interacciones entre padres e hijos, y que sirven de mediación entre las variables individuales y los factores ambientales.

CICLO DEL MALTRATO INFANTIL

 
CONSECUENCIAS
 
Por consecuencias entendemos toda serie de alteraciones en el funcionamiento individual, familiar y social de las víctimas de maltrato, siendo los aspectos más conocidos la reproducción del mismo y las alteraciones en el rendimiento académico, en el ajuste psíquico individual y en el tipo de relaciones en las que el sujeto participa.

Independientemente de las secuelas físicas que desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico o sexual, todos los tipos de maltrato infantil dan lugar a trastornos conductuales, emocionales y sociales. La importancia, severidad y cronicidad de las estas secuelas depende de:

  • Intensidad y frecuencia del maltrato.
  • Características del niño (edad, sexo, susceptibilidad, temperamento, habilidades sociales, etc.).
  • El uso o no de la violencia física.
  • Relación del niño con el agresor.
  • Apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.
  • Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, psicológica y social.

Los malos tratos que se llevan a cabo sobre los niños pueden provocar daño o consecuencias negativas a dos niveles: somático y psicológico.

Diversos estudios señalan que el maltrato continúa de una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene alto riesgo de ser perpetuador de maltrato en la etapa adulta.

En nuestro país, solo en el Departamento de La Paz, la Policía Técnica Judicial (PTJ) atendió 867 casos contabilizados. Para la PTJ es necesario aclarar sin embargo que otras divisiones también podrían atender casos relacionados con el maltrato infantil y de menores. (OPS – Bolivia, 2010)

Según estadísticas realizadas por la OPS y de  acuerdo con información obtenida de la Dirección General Defensoría Niño, Niña, Adolescente, de los 15.555 casos, 5.649 pertenecen a la ciudad de El Alto, seguida por La Paz con 3.668, y Cochabamba con 2.026. Estas cifras habrían aumentado con los datos de Santa Cruz, debido a que en el año 2003 de un total de 38.177 casos atendidos en esa ciudad alcanzó un segundo lugar con 8.250 atenciones solo superado por la ciudad de El Alto con 11.889 casos atendidos. Estas estadísticas muestran los dramas y el valor de las víctimas que tuvieron el valor de denunciar el hecho, pero las instituciones que trabajan con esta problemática no cuentan con los miles y miles de caso, más que son un secreto a voces y que no necesariamente se encuentran en el contexto urbano de las capitales de departamento.

Vivimos en un mundo en el que predomina la violencia. Y no debería extrañarnos que su dominio se inicie en la familia, pues es ahí donde empieza a manifestarse. La mayor parte de las agresiones graves a los niños se da precisamente en el hogar y esto da lugar a que dicho problema del maltrato a los niños se encuentre en personas y circunstancias casi o totalmente fuera de control. La familia es y debería considerarse como la institución más compleja y la más importante para nuestra sociedad, más sin embargo lo que sucede dentro de ella puede tener efectos tanto positivos como negativos en cada uno de los individuos que la integran y por tanto un ajuste o desajuste en las relaciones intrafamiliares y todavía miles de niños sufren maltrato físico, psicológico y sexual en su propio hogar.

El niño no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los niños que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficit emocionales, conductuales y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al niño en su desarrollo evolutivo.

Ayudemos a construir un mundo mejor, el maltrato infantil se puede prevenir informando, orientando y educando, para que  nuestros niños  desarrollen un mundo  mejor. No nos olvidemos que el 89% de las personas aprende lo que ve en ti, un 10% lo que uno le dice y un 1% a través de otro medios, aprendamos la cultura del buen trato y seamos el ejemplo para erradicar este mal.