MALTRATO INFANTIL
Por: Lic. Rocío Angela Ramos Morón
Dice el poeta:
Lo que cuenta en este mundo es el contacto humano,
el contacto de tu mano con la mía,
más valioso para el corazón desfalleciente
que el refugio, el pan y el vino.
pues el refugio se va con la alborada,
el pan dura solo un día,
pero el contacto de tu mano y el sonido de la voz
siguen cantando en el alma para siempre. (Spencer
Michael Free)
“El niño y el adolescente por su vulnerabilidad y
dependencia del adulto
son los destinatarios más frecuentes del
maltrato”.
Al niño se lo concibe incluido en su núcleo
familiar, del que derivan de forma natural y espontánea las atenciones
afectivas, educativas y materiales que él necesita para su normal desarrollo
psíquico y físico. Sin embargo, en ocasiones, ese núcleo se vuelve hostil hacia
el niño, teniendo como resultado el abandono, el maltrato de obra o de palabra,
los abusos sexuales y hasta la muerte.
Los malos tratos y sevicias (Sevicia significa
crueldad excesiva, malos y crueles tratamientos), son un problema de todos los
tiempos y de todos los países, es decir, puede extenderse a la misma historia
de la humanidad aun cuando no sabemos con exactitud la magnitud que tomó el
maltrato en las distintas épocas de su desarrollo. Las primeras descripciones
sobre maltrato infantil datan desde 1626. En la actualidad numerosas
organizaciones tanto gubernamentales como privadas nacionales e
internacionales, se ocupan del grave problema social que entraña esta
problemática.
Lo cierto es que las variaciones culturales inciden
notablemente en la forma efectiva que toma el maltrato lo cual también afecta,
lógicamente, a la propia definición legal existente sobre el particular.
El maltrato infantil es complejo y su estudio resulta
difícil. Las estimaciones actuales son muy variables, dependiendo del país y
del método de investigación utilizado. Dichas estimaciones dependen de:
- las definiciones de maltrato infantil utilizadas;
- el tipo de maltrato infantil estudiado;
- la cobertura y la calidad de las estadísticas oficiales;
- la cobertura y la calidad de las encuestas basadas en los informes de las propias víctimas, los padres o los cuidadores.
De cualquier modo, los estudios internacionales
revelan que aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los hombres
manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia, mientras que un 25 a
50% de los niños de ambos sexos refieren maltratos físicos. Además, muchos
niños son objeto de maltrato psicológico (también llamado maltrato emocional) y
víctimas de desatención. (Organización Mundial de la Salud OMS, 2010)
Según estadísticas obtenidas por la OMS se calcula que
cada año mueren por homicidio 31. 000 menores de 15 años. Esta cifra
subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante
proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen
erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos y otras causas.
Según diferentes artículos sobre el maltrato,
violencia infantil refieren que: “En situaciones de conflicto armado y entre
los refugiados, las niñas son especialmente vulnerables a la violencia,
explotación y abusos sexuales por parte de los combatientes, fuerzas de
seguridad, miembros de su comunidad, trabajadores de la asistencia humanitaria
y otros”.
Nuestro país no se halla exento de esta problemática y
no es raro escuchar o ver en los medios de comunicación radial y televisa de
nuestro país como a diario se dan este tipo de abuso contra los niños y niñas,
pese a los esfuerzos que hace el gobierno, los municipios, la Policía y otras
instituciones en la aplicación de medidas de prevención contra el
"maltrato infantil" o "violencia doméstica", son rebasados,
porque las cifras del año 2004 señalan que se registraron más de 16.422 casos.
(OPS - Organización Panamericana de la Salud – Bolivia).
Antes de hacer referencia a las estadísticas sobre el
maltrato infantil en nuestro país, pasemos hacer una definición según diferente
bibliografía consultada, tipos de maltrato y tratar de entender algunas causas
por las que se da este hecho tan lamentable.
DEFINICIÓN
Se define como maltrato infantil como: “Toda
conducta que, por acción u omisión, produzca daño físico y/o psíquico en una
persona menor de 18 años, afectando el desarrollo de su personalidad. Esta
conducta es intencional y reiterada”.
El maltrato se produce cuando la salud física,
emocional o la seguridad de un niño están en peligro por acciones o
negligencias de las personas encargadas de su cuidado, de las instituciones o
de la propia sociedad que priven a los niños de su libertad o sus derechos
correspondientes y/o que dificulten su óptimo crecimiento.
TIPOS DE MALTRATO
Existen diferentes clasificaciones del maltrato
infantil, una de ellas distingue las siguientes categorías:
1. Maltrato
físico: acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o
enfermedad en el niño o el joven, o que lo coloca en grave riesgo de padecerlo
como consecuencia de alguna negligencia intencionada.
2. Abandono
físico: situación en la que las necesidades básicas del menor
(alimentación, higiene, seguridad, atención médica, vestido, educación,
esparcimiento) no son atendidas adecuadamente por ningún adulto del grupo que
convive con él por motivos diferentes a la pobreza.
3. Abandono
emocional: situación en la que el niño no recibe el afecto, la
estimulación, el apoyo y la protección necesarios para cada estadio de su
evolución y que inhibe su desarrollo óptimo. También se aplica a los casos en
los que existe una falta de respuesta por parte de los padres o cuidadores a
las expresiones emocionales del niño (llanto, risa, etc.) o a sus intentos de
aproximación o interacción.
4. Abuso
sexual: cualquier clase de búsqueda y obtención de placer sexual con un
niño o joven, por parte de un adulto. No es necesario que exista contacto
físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe
abuso. Se estipula como abuso, también cuando se utiliza al niño como objeto de
estimulación sexual. Es decir, que abarca el incesto, la violación, la vejación
sexual (tocar de manera inapropiada un adulto a un niño/a, con o sin ropa, o
bien, alentar, forzar o permitir a un niño que toque inapropiadamente a un
adulto) y el abuso sexual sin contacto físico (seducción verbal, solicitud
indecente, exposición de órganos sexuales a un niño/a para obtener
gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor,
masturbación en presencia de un niño, pornografía, el uso de niños para
material pornográfico, etc.)
5. Maltrato
emocional: conductas de los padres, madres o cuidadores, tales como
insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas o
aislamiento que causen, o puedan causar, deterioro en el desarrollo emocional,
social y/o intelectual del niño. Asimismo, algunas conductas sobre-protectoras
que dificultan o impiden que los niños sean estimulados de acuerdo a sus
capacidades o les imposibiliten atender las necesidades propias de su
desarrollo.
6. Maltrato
prenatal: aquellas circunstancias de vida de la madre, siempre que exista
voluntariedad o negligencia, que influyen negativa y patológicamente en el
embarazo, parto y repercuten en el feto. Algunas de estas circunstancias son:
rechazo del embarazo, falta de control y seguimiento médico del embarazo,
negligencia personal en la alimentación e higiene, medicaciones excesivas o no
prescritas, consumo de alcohol, drogas y tabaco, exposiciones a radiaciones y
otras.
7. Síndrome
de Münchausen: los padres o cuidadores someten al niño a continuas
exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios,
alegando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto (por
ejemplo mediante la administración de sustancias).
8. Maltrato
institucional: cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión
procedente de los poderes públicos, o bien, derivada de la actuación individual
de un profesional que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, de
la seguridad, del estado emocional, del bienestar físico o de la correcta maduración
del niño o del joven, o que viole sus derechos básicos.
MODELOS EXPLICATIVOS
La literatura sobre etiología e intervención en el
maltrato infantil se ha servido de tres modos o teorías para explicar la
interacción de los factores individuales, los estilos de crianza y las
condiciones ambientales en las familias en riesgo de malos tratos. A
continuación brevemente mencionamos estos
Modelo psiaquiátrico: pionero en cuanto a las teorías explicativas, centró su interés en las variables individuales de la desviación familiar. El origen de las conductas violentas encontraría su explicación en los graves trastornos de personalidad de los padres que les impedirían el control de los impulsos agresivos. La investigación clínica y de carácter retroespectivo en la que se ha basado este modelo, indicó también que las características más importantes de estos padres serían psicopatología, depresión, baja autoestima, historia de malos tratos, rigidez e impulsividad, inmadurez emocional, alcoholismo y drogadicción, retraso mental, inversión de roles, frustración y agresividad crónica.
Modelo socio-cultural: subraya las características sociodemográficas y culturales de las familias en riesgo, teniendo como premisa básica la idea de que el contexto social y económico de marginación y pobreza, junto a los valores culturales permisivos del castigo corporal, constituirían las variables determinantes de las prácticas educativas agresivas o negligentes.
Modelo social - interaccional: es la explicación que ha obtenido un consenso más amplio en la literatura. Está basado en el estudio empírico de las interacciones familiares y en la teoría del aprendizaje social, este modelo explica la etiología de los malos tratos a través del análisis de los procesos psicológicos (percepciones, atribuciones, afrontamiento del estrés, la expresión del afecto y la ira, la activación), que condicionan las interacciones entre padres e hijos, y que sirven de mediación entre las variables individuales y los factores ambientales.
Modelo psiaquiátrico: pionero en cuanto a las teorías explicativas, centró su interés en las variables individuales de la desviación familiar. El origen de las conductas violentas encontraría su explicación en los graves trastornos de personalidad de los padres que les impedirían el control de los impulsos agresivos. La investigación clínica y de carácter retroespectivo en la que se ha basado este modelo, indicó también que las características más importantes de estos padres serían psicopatología, depresión, baja autoestima, historia de malos tratos, rigidez e impulsividad, inmadurez emocional, alcoholismo y drogadicción, retraso mental, inversión de roles, frustración y agresividad crónica.
Modelo socio-cultural: subraya las características sociodemográficas y culturales de las familias en riesgo, teniendo como premisa básica la idea de que el contexto social y económico de marginación y pobreza, junto a los valores culturales permisivos del castigo corporal, constituirían las variables determinantes de las prácticas educativas agresivas o negligentes.
Modelo social - interaccional: es la explicación que ha obtenido un consenso más amplio en la literatura. Está basado en el estudio empírico de las interacciones familiares y en la teoría del aprendizaje social, este modelo explica la etiología de los malos tratos a través del análisis de los procesos psicológicos (percepciones, atribuciones, afrontamiento del estrés, la expresión del afecto y la ira, la activación), que condicionan las interacciones entre padres e hijos, y que sirven de mediación entre las variables individuales y los factores ambientales.
CICLO DEL MALTRATO INFANTIL
CONSECUENCIAS
Por consecuencias entendemos toda serie de
alteraciones en el funcionamiento individual, familiar y social de las víctimas
de maltrato, siendo los aspectos más conocidos la reproducción del mismo y las
alteraciones en el rendimiento académico, en el ajuste psíquico individual y en
el tipo de relaciones en las que el sujeto participa.
Independientemente de las secuelas físicas que
desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico o sexual,
todos los tipos de maltrato infantil dan lugar a trastornos conductuales,
emocionales y sociales. La importancia, severidad y cronicidad de las estas
secuelas depende de:
- Intensidad y frecuencia del maltrato.
- Características del niño (edad, sexo, susceptibilidad, temperamento, habilidades sociales, etc.).
- El uso o no de la violencia física.
- Relación del niño con el agresor.
- Apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.
- Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, psicológica y social.
Los malos tratos que se llevan a cabo sobre los niños
pueden provocar daño o consecuencias negativas a dos niveles: somático
y psicológico.
Diversos estudios señalan que el maltrato continúa de
una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene alto
riesgo de ser perpetuador de maltrato en la etapa adulta.
En nuestro país, solo en el Departamento de La Paz, la
Policía Técnica Judicial (PTJ) atendió 867 casos contabilizados. Para la PTJ es
necesario aclarar sin embargo que otras divisiones también podrían atender
casos relacionados con el maltrato infantil y de menores. (OPS – Bolivia, 2010)
Según estadísticas realizadas por la OPS y de
acuerdo con información obtenida de la Dirección General Defensoría Niño, Niña,
Adolescente, de los 15.555 casos, 5.649 pertenecen a la ciudad de El Alto,
seguida por La Paz con 3.668, y Cochabamba con 2.026. Estas cifras habrían
aumentado con los datos de Santa Cruz, debido a que en el año 2003 de un total
de 38.177 casos atendidos en esa ciudad alcanzó un segundo lugar con 8.250
atenciones solo superado por la ciudad de El Alto con 11.889 casos atendidos.
Estas estadísticas muestran los dramas y el valor de las víctimas que tuvieron
el valor de denunciar el hecho, pero las instituciones que trabajan con esta
problemática no cuentan con los miles y miles de caso, más que son un secreto a
voces y que no necesariamente se encuentran en el contexto urbano de las
capitales de departamento.
Vivimos en un mundo en el que predomina la violencia.
Y no debería extrañarnos que su dominio se inicie en la familia, pues es ahí
donde empieza a manifestarse. La mayor parte de las agresiones graves a los
niños se da precisamente en el hogar y esto da lugar a que dicho problema del
maltrato a los niños se encuentre en personas y circunstancias casi o
totalmente fuera de control. La familia es y debería considerarse como la
institución más compleja y la más importante para nuestra sociedad, más sin
embargo lo que sucede dentro de ella puede tener efectos tanto positivos como
negativos en cada uno de los individuos que la integran y por tanto un ajuste o
desajuste en las relaciones intrafamiliares y todavía miles de niños sufren
maltrato físico, psicológico y sexual en su propio hogar.
El niño no sabe defenderse ante las agresiones de los
adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto
agresivo y/o negligente. Los niños que sufren maltrato tienen múltiples
problemas en su desarrollo evolutivo, déficit emocionales, conductuales y
socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su
personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y
buscar una respuesta adecuada que ayude al niño en su desarrollo evolutivo.
Ayudemos a construir un mundo mejor, el maltrato
infantil se puede prevenir informando, orientando y educando, para que
nuestros niños desarrollen un mundo mejor. No nos olvidemos que el
89% de las personas aprende lo que ve en ti, un 10% lo que uno le dice y un 1%
a través de otro medios, aprendamos la cultura del buen trato y seamos el
ejemplo para erradicar este mal.

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